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miércoles, 23 de enero de 2008

Tengo el espíritu pero he perdido el sentimiento

No tenía olvidado el blog, pero sí aparcado. Como ese colega al que prometes que llamarás un día de estos, pero los días pasan sin que te des cuenta. Después de un inicio de año convulso cuyos detalles no vienen a cuento, abro el 2008:



Manchester, años 80. La cuna del post-punk británico ha sido mi banda sonora de este principio de año. Especialmente, "Closer" de Joy Division. La banda de Ian Curtis. Su voz oscura. El baile a lo aerobic freaky-sincopado. Las letras llenas de sentido e indescifrables al mismo tiempo.

I´ve been waiting for a guide to come and take me by the hand,
Could these sensations make me feel the pleasures of a normal man?
(...)
I´ve got the spirit, lose the feeling, take the shock away.

Pero resulta que el tipo era un desgraciado y se suicidó. Ahora se cuenta espléndidamente en "Control" (Antonio Corbjin, 2007), una peli que se ha convertido en uno de los mejores bio-pics de los últimos años. En esta peli no hay redención como en la mayoría de las películas biográficas. Ya sabes, el descenso a los infiernos que precede a la salvación (el último caso es la de Johnny Cash). Curtis cascó sin darse la oportunidad de redimirse.. Y Curtis es el tipo introspectivo y atormentado que evita "24 Hours Party People" (Michael Winterbottom, 2002), que prefiere mostrarle como un fantoche provocador. Y aún así "24 hours" me gusta más porque el director arriesga más. En esta ocasión, la figura central es Tony Wilson, descubridor de Joy Division, fundador de La Hacienda e impulsor de la música bailable con los Happy Mondays.

Recomendación médica: deprimirte primero con "Control" para tener ganas de "volar" con "24 Hour Party People".

"Control". La web oficial.
"Control". La web no oficial.
"24 Hour Party People". La web (ni idea si es la oficial o no)
Escucha Joy Division

martes, 4 de diciembre de 2007

No direction home

Viernes noche. No direction home de Martin Scorsesse en el DVD. Dos conclusiones. Una que ya sabía. Bon Dylan es un genio. Otra que me habían chivado. Bob Dylan es un cabrón de narices. Aunque no me da pena ver a Joan Baez contando lo decepcionante que fue el giro al rock de Dylan. Supongo que lo que le jode a Baez es que Dylan se enrollara con otras mujeres. Y otras formas musicales. Y otra vida, en definitva. El cabrón de Dylan dice: “Confío en que pueda perdonarme”, pero lo hace con una mueca en la boca que revela que se la trae al pairo que le haya perdonado o no.

Otro momentazo del documental cuando Dylan parafrasea a Kerouac:

“because the only people for me are the mad ones, the ones who are mad to live, mad to tal, mad to be saved, desirous of everything at the same time, the ones who never yawn or say a commonplace thing, burn, burn, burn like fabuluous yellow roman candles exploding like spiders across the stars and in the middle you see the blue centrelight pop and everybody goes “Awww!”

Y Dylan describe su ciudad natal en Minessota y parece que estuviera hablando de la Vitoria de esta mañana infernal de sábado, áspera, fría y lluviosa. Dice que no había nada contra lo que luchar. Ni siquiera los delincuentes se atrevían a atracar por el frío que tiranizaba las calles. Y en Vitoria, parecido. Hay protesta artística, pero subvencionada. Así que para el caso es lo mismo.

martes, 27 de noviembre de 2007

Danny Boyle a tumba abierta


Danny Boyle es un director de esos al que no paras de dar segundas oportunidades porque te deslumbró una de sus películas. Hablo de Trainspotting, la crónica hiriente de una pandilla de yonkis escoceses. Una gran película, con un ritmo narrativo trepidante, buenas interpretaciones, música excelente y una buena combinación de momentos desternillantes con otros desoladores. Así que ves Trainspotting y lo tienes claro: este director es acojonante. Y luego comienza la decepción. Resulta que Boyle se va a los Estados Unidos y hace una sinsorgada con "Una historia diferente", se queda a medias en "La Playa" y ya no vuelvo a ver una de sus pelis hasta "28 días después" en la que parece recobrar el pulso de sus inicios. Pero todavía quedaba una joya escondida "Shallow grave" (Tumba abierta, 1994). Su primera obra. Una película a ratos endeble pero con algo extraño en su interior que la hace irresistible. Tres flatmates deciden alquilar una de las habitaciones de su piso a un extraño, al día siguiente aparece muerto y bajo su cama se esconde una maleta repleta de dinero. Este hecho trastornará la convivencia de los tres compañeros hasta el punto de que la película se adentra en el terreno del suspense más inquietante y pre-gore. La vi el pasado viernes y no me decepcionó. Claro que era el Danny Boyle que vivía en Glasgow hace 13 años y no el Danny Boyle acogido por Hollywood para hacer películas agradables.

miércoles, 25 de abril de 2007

La primera proyección de Pulp Fiction

Estoy leyendo un libro buenísimo sobre el cine independiente de los Estados Unidos: "Sexo, mentiras y Hollywood. Miramax, Sundance y el cine independiente" de Peter Biskind publicado por Anagrama. Así fue la primera proyección de Pulp Fiction:


Tarantino recorrió el pasillo dando zancadas, se plantó delante de la pantalla como si fuera el dueño de la sala y anunció: "Muy bien, quiero cerciorarme de que tengo el público adecuado. Voy a hacerles una pregunta. ¿Cuántos habéis visto Reservoir Dogs?". Una tercera parte de los presentes levantó la mano. Tarantino dijo: "Perfecto." La gente comenzó entonces a darse cuenta de que ese hombre que les hablaba era el director en persona. Se podía palpar el entusiasmo que desbordaba la sala. Sin parar de moverse, el director dijo: "Un momento, tengo otra pregunta ¿Cúántos han visto... a ver, levanten la mano, cuántos han visto Amor a quemarropa? La mitad del público levantó la mano. El lugar bullía de excitación. "¡Es Quentin Tarantino!" Mirando por encima del público, Tarantino dijo: "¡Vaya, eso sí que es genial!" Pero permítanme que les haga una última pregunta antes de irme. ¿Les gustó Lo que queda del día? Un puñado de personas levantó la mano entusiasmada, pensando que recibirían una palmada en la cabeza. Y Tarantino gritó: "¿Fuera de aquí ahora mismo!" y se fue por el pasillo malhumorado. Toda la sala reaccionó con una ovación, aplaudiendo y gritando. Se apagaron las luces, se hizo el silencio y así se proyectó por primera vez Pulp Fictión.